Trump firmó la ayuda de U$S 500.000 millones para empresas y hospitales

25042020085001

El presidente estadounidense agradeció al Congreso por «responder a su llamado» para dar asistencia crítica a la economía y consideró a la legislación como una «tremenda victoria».

El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una ley con ayuda por casi 500.000 millones de dólares para empresas y hospitales por el brote de coronavirus que causó la muerte a más de 50.000 personas y destruyó uno de cada seis empleos en el país, mientras continúa el debate sobre cuándo levantar restricciones para permitir una reactivación económica.

Durante el acto de rúbrica en la Oficina Oval, Trump agradeció al Congreso por «responder a su llamado» para dar asistencia crítica a la economía y consideró a la legislación como una «tremenda victoria».

La ley fue sancionada anoche casi por unanimidad por la Cámara de Representantes ,tras su media sanción dos días antes en el Senado, en una sesión que fue la primera reunión en persona de legisladores en el Congreso en Washington desde el 27 de marzo y que se celebró cumpliendo un estricto distanciamiento y la normativa de usar tapabocas como medida precautoria.

La normativa incluye 250.000 millones de dólares para un fondo de ayuda a pymes para salarios, alquileres y otros gastos; 60.000 millones para pequeños bancos que ayudan a comunidades rurales y barrios deprimidos: 60.000 millones para créditos para comercios pequeños y 100.000 millones para hospitales y para un programa nacional de test de coronavirus.

«Es genial para las pequeñas empresas, genial para los trabajadores», opinó el magnate republicano.

Con Estados Unidos encaminado a una recesión antes de las elecciones de noviembre y luego de que más de 26 millones de personas perdieran su empleo en el país en un poco más de un mes, la paralización económica ha reavivado el debate sobre la necesidad de levantar las cuarentenas y otras restricciones impuestas para tratar de contener el brote de coronavirus.

Más de la mitad de los estados del país, en su mayoría gobernados por el Partido Republicano de Trump, ha permitido ya la reanudación de algunas actividades o anunciado planes para hacerlo bajo intensa presión del presidente, que ansía un resurgimiento económico para aumentar sus chances de ser reelecto en noviembre y que siempre se mostró reacio a las cuarentenas.

El resto, el grueso de ellos con gobernadores demócratas, han desestimado las presiones de Trump y rechazado la posibilidad de revocar restricciones de movimiento y de actividades, citando las advertencias de autoridades sanitarias federales y estatales de que cualquier acción precipitada podría desencadenar un nuevo brote más letal y perjudicial para la economía.

Hoy, muchos salones, gimnasios y otros negocios que prestan servicios con contacto personal estrecho reabrieron sus puertas en el estado de Georgia luego de que el gobernador republicano aliviara restricciones que regían desde hace alrededor de un mes.

Pero con las muertes y las infecciones aún en alza, muchos prefirieron seguir cerrados pese a las afirmaciones del gobernador Brian Kemp de que los nuevos casos se han reducido lo suficiente como para permitir esas actividades, informó la cadena CNN.

Pese a sus insistentes llamados a reabrir la economía, Trump afirmó hoy que ni él ni el vicepresidente y jefe de la fuerza de intervención federal contra el virus, Mike Pence, autorizaron la reapertura comercial en Georgia.

«Jamás le hemos dado al gobernador Brian Kemp el ‘OK’ para que abra esos pocos negocios que caen fuera de las recomendaciones. ¡Noticias falsas! Salones de masaje, tatuadoras y barberías deberían esperar un poco más», publicó el mandatario en su Twitter.

«Le dije al gobernador que haga lo correcto por su estado (¡y por Estados Unidos!)», agregó.

El mandatario sí ha saludado la reanudación parcial de actividades en otros estados republicanos como Texas, Florida o Carolina del Sur.

Otros como Oklahoma, Arkansas, Tennessee y Pennsilvania también comenzaron a levantar las cuarentenas, aunque ninguno de manera tan tajante como Georgia, a la cabeza de esta iniciativa, aunque es uno de los diez estados que menos test realizan.

Autoridades sanitarias del estado advirtieron que para evitar un resurgimiento de casos de coronavirus es necesario acompañar la relajación de las medidas con testeos lo más masivos posibles y un rastreo de los contactos de los infectados.

Estados Unidos es, por lejos, el epicentro mundial de la pandemia, con más de 886.000 casos de coronavirus y al menos 50.780 decesos, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins (JH), que se actualiza permanentemente.

El último balance de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de ayer, registra 830.053 casos y 42.311 muertos en Estados Unidos por coronavirus. La OMS actualiza solo una vez por día sus números, que suelen ser menores a los de JH.

Según el recuento realizado por esta institución académica, que recopila datos de fuentes oficiales y privadas, el país norteamericano contabiliza alrededor del 32% de los 2.783.512 contagios de coronavirus mundiales y registró más del 26% de las 192.313 muertes que causó el brote viral en el planeta.

La ciudad de Nueva York, con más de 16.600 víctimas fatales, sigue siendo considerada como el foco nacional de la enfermedad.