Se presentó un proyecto para establecer el 22 de septiembre como el Día de la Mujer Chamamecera.

Las diputadas nacionales por Corrientes Ingrid Jetter y Estela Regidor con el acompañamiento de la chaqueña Aida Ayala presentaron en la Cámara de Diputados de la Nación un Proyecto de Resolución para Declarar el 22 de septiembre de cada año: Día de la Mujer Chamamecera, en honor a la gran artista argentina del chamamé y folklore nacional, Señora Ramona Galarza en el día de su fallecimiento. Abajo los fundamentos
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Señor Presidente:

Surge necesario fijar una fecha para recordar y reconocer a esas grandes mujeres que nos deleitaron y deleitan con la música chamamecera.

Es imprescindible el papel de las mujeres en nuestra música, y en el chamamè ha tenido una gran preponderancia. Ellas, con distintos acentos y estilos musicales ponen voz a nuestra música tan sentida como es el chamamé.

Tomar Considerar el 22 de septiembre como fecha cada año para recordar a la presencia y aporte de la MUJER CHAMAMECERA, es dejar en nuestros recuerdos afianzada en nuestra memoria nacional la carrera y larga historia musical de la Novia del Paranà: nuestra querida Ramona Galarza, un emblema del folklore nacional, referente del chamamé y los ritmos litoraleños y embajadora de nuestra cultura en el mundo.

Un 22 de septiembre del 2020, se apagaba su voz, pero quedaba indudablemente su eco, resonando siempre en nuestro hermoso Paraná.

Ramona Modesta Onetto Galarza nació en Corrientes el 15 de junio de 1940. Comenzó su carrera en la Orquesta Folklórica de esa provincia, que dirigía por Naum Salis, en la que compartió el rol de solista con Efraím Maidana, popularmente conocido como Ernesto Dana. A fines de la década del ’50 Ramona llegó a Buenos Aires, después de abordar un breve papel en la película Alto Paraná, de Catrano Catrani, que se filmó en Paso de la Patria, cuyo director musical fue Herminio Giménez. Fue el mismo Giménez el que llevó a la joven Ramona a Odeón, donde conoció a Fernando López, director artístico del sello y al poco tiempo su marido durante 44 años.

Conocida de ahí en más como “La novia del Paraná”, Ramona entró en los canales de circulación del folklore en épocas del “boom” del género, fortalecida por un componente distinto y trasgresor: una mujer, joven y bella, se presentaba cantando un ritmo históricamente discriminado por prejuicios culturales, relegado en la avanzada folklórica de éxito en la época: el chamamé. La dulzura de su voz y su manera de decir inimitable, además del despliegue orquestal que en general proponían sus grabaciones, despertaron otro modo de concebir ese paisaje más conocido por el bramido agreste del sapucay que por la dulzura natural de la lengua guaraní.

Si sobre el chamamé pesaba el prejuicio de ser “una música de bolicheros, borrachines y peleadores”, Ramona Galarza supo abrir nuevos espacios para el género: lo llevó a la calle Corrientes, y hasta al Lincoln Center o el Carnegie Hall. “En ese momento el folklore estaba con todo, en Buenos Aires había un montón de peñas, pero nada que ver con lo que yo hacía. El mío era un folklore que ya había traído otra gente, como Tránsito Cocomarola, Ernesto Montiel, Tarragó Ros, Mauricio Valenzuela, Osvaldo Sosa Cordero, y muchos otros. Pero era como que estaba mal visto para algunos. ¡Cuántas veces me habrán dicho que cantara otra cosa! Y yo no podría cantar otra cosa: soy correntina y chamamecera desde la cuna”, dijo a Página/12 en una entrevista.

Su extensa discografía comienza con Litoraleña, un trabajo de 1959 donde están “Kilómetro 11” y “Virgencita del Río”, los temas que había interpretado en la película Alto Paraná y que se convertirán en clásicos de su repertorio. Ese fue el primero de más de 30 discos, la gran mayoría para el sello Odeón, con la dirección musical de Carlos García. Para un estilo renovado llegó también un nuevo repertorio y en su voz también se convertirían clásicos temas como “Collar de caracolas”, “Pescador y guitarrero”, “Río rebelde”, “Merceditas”, “Virgencita de Caacupé”, “Bañado Norte”, “Alma guaraní”, “Corrientes cambá”, entre tantos otros, diseminados en discos como La novia del Paraná (1962), Alma guaraní (1964), Cancionero guaraní (1966), La vestido celeste (1968), Canción del adiós (1969) Mi tierra Litoral (1972) Pescador y guitarrero (1974).

En 1964 Galarza formó parte del espectáculo Magia y misterio en el folklore, en el teatro Astral, que en al año siguiente se hizo disco, con la participación de Atahualpa Yupanqui, Los Cantores de Quilla Huasi y Santiago Ayala. En 1976 grabó la Te damos gracias señor – Misa correntina, de Edgar Romero Maciel para coro y orquesta, con los arreglos de Carlos García. Ese mismo año se editó Los grandes del Litoral, en el que cantaba con la orquesta de Tarragó Ros (1976). Más acá en el tiempo están Chamamé, con Aníbal Maldonado y su conjunto, de 1986, el mismo año que se editó Ramona Galarza canta a: Alberico Mansilla. En 1993 salió Correntinas, junto a Teresa Parodi, de un registro en vivo de un espectáculo en el Luna Park, y en 1995 Correntinas II, grabado en estudio.

Participó en las películas Mire qué es lindo mi país (1981), El canto cuenta su historia (1976), Argentinísima II (1973), Argentinísima (1972), Ya tiene comisario el pueblo (1967), Cosquín, amor y folklore (1965), Viaje de una noche de verano (1965), Buenas noches, Buenos Aires (1964), además de la inciática Alto Paraná (1958). En 1967 la Municipalidad de Corrientes la nombró «Hija dilecta de la ciudad». En 1985 y 1995 obtuvo el Diploma al Mérito de los Premios Konex como Cantante Femenina de Folklore, entre otros reconocimientos.
Su última presentación en público fue en enero pasado, en la Fiesta Nacional del Chamamé, donde compartió el escenario Teresa Parodi y María Ofelia.

Una gran artista chamamecera que supo acompañarnos siempre y llevó nuestra música a lo más alto.

Por todo lo expresado, es que solicito a mis pares el acompañamiento en este Proyecto de Resolución.