San Lorenzo armó un carnaval que hundió a Boca y se quedó con la Supercopa

Lo goleó 4 a 0 en Córdoba, con tantos de Belluschi, Barrientos (2) y Blandi, en un partido que había arrancado parejo y se resolvió en el último tramo del segundo tiempo.
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San Lorenzo se fue de Córdoba con el pecho hinchado, los pulmones llenos de aire, la Supercopa Argentina en el avión y una sonrisa enorme: una imagen muy diferente a la que había mostrado al llegar, envuelto en preocupaciones por su discreto comienzo de año. Boca dejó la capital de esta provincia todavía peor de cómo había arribado. Si hasta aquí tenía problemas, el 4-0 que en contra que se llevó le generó una crisis de consecuencias todavía imposibles de calcular. Eso denotaba, por ejemplo, la cara de su entrenador, Rodolfo Arruabarrena, conocedor del efecto que una derrota así puede tener.

Se buscaban, se toreaban, pero no acertaban: Boca y San Lorenzo jugaban un partido intenso, con ida y vuelta constante, en el que el Ciclón quería tomar la iniciativa y el equipo de Arruabarrena salía rápido de contraataque. Pero cuando llegaban, fallaban. Esa era la imagen que dejaban en el primer tiempo de la Supercopa Argentina, hasta que apareció Fernando Belluschi para controlar un pase de Buffarini, girar y meter la pelota de zurda contra un palo de Orion.

La primera acción clara frente a un arco la dispuso Marcos Angeleri, que quedó con la pelota picando en el área chica y remató alto, muy por encima del travesaño. Boca tuvo su única ocasión en los pies de Carlos Tevez, que recibió un pelotazo de 50 metros de Cata Díaz, cuerpeó a Angeleri y, cara a cara con Torrico, pateó apenas desviado. Pocos minutos después, Cauteruccio desperdició un mano a mano ante Orion. Parecía que el primer tiempo quedaba en blanco. Pero Belluschi cambió esa idea y San Lorenzo se fue arriba al descanso.

En el segundo tiempo, el Vasco Arruabarrena ordenó un doble cambio en Boca: ingresaron Fernando Gago y Daniel Osvaldo en reemplazo de Gino Peruzzi y Pablo Pérez. Con ellos, el equipo empezó a apretar y tuvo una buena oportunidad en un remate de Meli que Torrico desvió al córner.

Y a los 28 minutos, cuando ya estaba Romagnoli por Cerutti en la cancha, San Lorenzo dibujó el segundo gol: una gran habilitación de Belluschi dejó mano a mano a Barrientos con Orion; el volante se inclinó como para dar un pase y metió un zurdazo alto, inatajable. Era el 2-0. A los 37, para coronar la noche, el propio Barrientos clavó la pelota contra un ángulo, de tiro libre. La goleada se presentaba en la noche cordobesa y hundía a Boca.

Pero faltaba más: sobre el final, Nicolás Blandi redondeó la aplastante victoria con la cuarta conquista. El ex Boca no lo gritó, mientras que Orion no ocultó su frustración al verse sin defensa ante el delantero, que había recibido la asistencia de Barrientos. De esta forma, San Lorenzo revalidó su paternidad sobre los xeneizes y se quedó con la Supercopa Argentina.