«No hubo un plan para matarlo», dijo el padre de uno de los rubgiers complicados

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«Nunca te podés imaginar una cosa así. Es una desgracia. Sólo puedo decir que no hubo un plan para matarlo», afirmó el padre de Máximo Thomsen, acusado de coautor del crimen de Fernando Báez Sosa y que ya fue reconocido por cinco testigos.

El padre de Máximo Thomsen, imputado como coautor del homicidio de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, dijo esta tarde que lo que ocurrió «es una pesadilla total» y que su hijo «está destrozado», al salir de visitarlo en la comisaría de Pinamar donde se encuentra detenido.

A una semana del crimen, este sábado fue el primer día sin grandes novedades en la causa. El compás de espera se acabará este lunes, cuando se retomen las ruedas de reconocimiento y se inicien las pericias sobre los celulares secuestrados a los detenidos.

Vestido con una remera azul, anteojos de sol y una gorra, el hombre dijo a la prensa que está “destruido” y que en su familia están “muertos todos”.

Su hijo es uno de los diez rugbiers que permanecen detenidos desde hace una semana por decisión de la fiscal de Villa Gesell, Verónica Zamboni, quien les imputó el delito de «homicidio agravado por premeditación de dos o más personas” en perjuicio de Báez Sosa a la salida del boliche Le Brique.

El hombre enfrentó por primera vez a los medios y señaló que su hijo “está totalmente destrozado” y negó que haya existido un «plan» para asesinar a la víctima.

«No hicieron ningún plan para matarlo (a Fernando), eso es una locura”, dijo.

“Es terrible, es una pesadilla total, hay que seguir trabajando, hay que seguir viviendo”, concluyó visiblemente fatigado su declaración ante los periodistas el papá de la joven promesa del rugby.

Posteriormente, se retiró de la seccional la madre de Juan Pedro Guarino, otro de los detenidos en el marco de la investigación por el caso, quien manifestó que su hijo le aseguró que «no estaba en el lugar donde ocurrieron los hechos».

Entre lágrimas, la mujer expresó que lo único que podía pedir era enviarle el “pésame” a la familia del joven asesinado.

Guarino es uno de los tres rugbiers que por el momento no fueron identificados por ninguno de los testigos en las ruedas de reconocimiento que se llevaron a cabo entre el jueves último y ayer.

Por último, abandonó la comisaría la mamá de Blas Cinalli (18), otro de los que no fue reconocido en las ruedas de presos, pero evitó responder las preguntas de los periodistas.

Los diez rugbiers detenidos en el marco de la causa permanecían alojados hoy en esa seccional policía y el lunes serán nuevamente trasladados a la sede de la Secretaría de Seguridad municipal, donde continuarán las ruedas de reconocimiento.

Hasta el momento, siete de los diez detenidos fueron identificados en alguna medida como participantes de la golpiza a la que sometieron a Báez Sosa hasta provocarle la muerte.