El ejército de superabejas inmunes al frío que podría salvar la agricultura del futuro

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Es uno de los grandes males a los que se enfrenta el planeta en la actualidad: aunque en Occidente apenas veamos sus efectos, el uso de pesticidas en la agricultura ocasiona nada menos que 200.000 muertes directas al año en todo el mundo, según el último informe de la ONU, publicado 2017. La irrigación está pensada para preservar los cultivos, en una época en la que la desertización provocada por el cambio climático y la deforestación amenazan la capacidad de abastecimiento en todo el planeta. Por eso, las iniciativas más ecológicas siguen ganando terreno: desde cambiar la macrobiota de las plantas hasta mejorar los mecanismos de polinización de la naturaleza. Y es en este punto donde una innovadora técnica de una startup argentina podría salvar la agricultura del futuro… con un ejército de ‘superabejas’ inmunes al frío.

Los efectos del cambio climático y la pérdida de suelo fértil que cada año afecta a todas las regiones del planeta ha puesto de moda la apicultura, que es un negocio al alza debido no solo a la producción de miel, sino también a la necesidad de recuperar los cultivos de todo el mundo. Para hacerse una idea, el 70% de los cultivos del planeta utilizan a apicultores para el proceso de polinización, los cuales aproximadamente mueven 435 millones de dólares al año solo en EEUU, tal y como explica este artículo de ‘Bloomberg’.  Y, por suerte o por desgracia, la naturaleza sigue siendo más sabia y efectiva que la humanidad a la hora de polinizar.

Por eso, lo que propone BeeFlow es duplicar la capacidad de transporte de polen de las abejas al alimentarlas con compuestos personalizados. Estos nutrientes mejoran el sistema inmunológico de las abejas para soportar condiciones más frías y, al mismo tiempo, aumentan su nivel de atracción hacia la flor particular que el agricultor quiere que sea polinizada: desde arándanos o frambuesas hasta almendros. Esta startup, que inició su andadura hace dos años, ya ha probado su nutriente especial con abejas de los campos de un gran productor de almendras de California y en cultivos de frambuesa para Driscoll’s, el mayor productor de bayas de Estados Unidos.

Se trata de un líquido que contiene el nutriente patentado y que, en teoría, puede permitir a las abejas realizar hasta siete veces más vuelos, y cada abeja transporta más del doble de su carga de polen habitual. Los empleados de BeeFlow vierten cerca de cuatro litros de su fórmula líquida en cada colmena, que puede contener hasta 50.000 abejas, cerca del doble de lo que suelen manejar los apicultores. La compañía arrancó el pasado invierno un proyecto piloto una granja de arándanos de 36.000 metros cuadrados en Aurora (Oregon, EEUU) y estima que aumentó los niveles de producción en un 25% y el tamaño de las bayas en un 22%.

En España, la situación de los cultivos es alarmante por varios motivos. Por un lado, porque el proceso de desertización afectará especialmente a nuestro país de aquí a 2050: según la Fundación Aquae, el 44% del territorio español está en serio riesgo de erosión, especialmente en las zonas del sur y las más aisladas en el interior (como Monegros), que sufrirán más que otros puntos el aumento de las temperaturas. Una situación a la que se suma la amenaza de la avispa asiática, que lleva varios años amenazando la población autóctona de abejas (y también a los humanos).

Por eso, ante el alarmante déficit de las abejas y otros polinizadores, causado principalmente por pesticidas, el Gobierno lanzaba a principios de año un Plan de Acción Nacional para revertir la delicada situación actual. Se trata de una acción que persigue favorecer su conservación y la de sus hábitats para propiciar la recuperación de estos insectos. Solo en nuestro país existen más de 7.000 especies de dípteros, 4.000 de lepidópteros, 9.500 de himenópteros- el grupo de las abejas- y más de 10.000 coleópteros que desempeñan un papel primordial en la polinización.

Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), el 16,5% de los polinizadores vertebrados están en peligro de extinción a nivel mundial, mientras que, en Europa, el 9% de las especies de abejas y mariposas están amenazadas y las poblaciones disminuyen en un 37% en el caso de las abejas y un 31% en el de las mariposas. De ahí que iniciativas como la de BeeFlow puedan servir para crear abejas más resistentes y fuertes en España sin ninguna alteración genética, simplemente cambiando su dieta.

Otras técnicas: granjas hidropónicas

En cualquier caso, esta creciente demanda de cultivos (y esta escasez de polinizadores) se está empezando a convertir en un problema: para que podamos disponer de más tomates, pepinos o aguacates de origen orgánico, se necesita un potente sistema de producción, algo que precisamente espanta a los consumidores ‘eco’. Pero, ¿y si hubiese una solución para mezclar tecnología y lechugas? La respuesta podría pasar por la inteligencia arficial y las granjas hidropónicas.

La empresa californiana Iron Ox se ha convertido en una de las primeras en combinar inteligencia artificial y agricultura: sus robots ‘granjeros’ se encargan de sembrar, regar, trasplantar y recolectar las lechugas, sin que ello interfiera en el proceso de cultivo. A pesar de que, según ‘Maldita Ciencia’, no existen evidencias de que los transgénicos puedan ser dañinos para la salud, muchas personas sienten aversión por los alimentos manipulados genéticamente. Pueden estar tranquilos: estos agricultores robóticos, como las abejas, no tienen conocimientos científicos avanzados.