El conventillo de la Paloma fue el gran ganador

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La Asociación de Titiriteros, Actores y Coreógrafos del Chaco (ATACCH) entregó este jueves los premios Bambalinas 2017. Fue en una noche de gala, donde la comunidad teatral chaqueña se reunió para celebrar la actividad. El Conventillo de la Paloma, de Galatea fue la gran ganadora.

La fiesta fue en Sala 88 donde una alfombra roja y todo el glamur recibieron a actores, técnicos y directores del Chaco. Hubo emocionó y mucha alegría de volver a reunirse para distinguir el trabajo diario y celebrar además los 20 años de la ATACCH.

Los premios Bambalinas al teatro (también se entregan a la danza) son el resultado de un proceso que comenzó a principio de año donde un jurado conformado por reconocidas personalidades del quehacer teatral y por periodistas fueron eligiendo a los mejores.

La fiesta comenzó con un discurso del presidente de ATACCH, Hugo Blotta, quien recordó que el premio nació por varias razones, pero una y las más importante es que en el Chaco existe una ley conocida como “Ley del mérito artístico”  y para para poder acceder (a lo que es una modesta pensión no hereditaria) hay que tener premios. “Los Martin fierro o los ACE son inaccesibles para modestos actores y directores de una provincia marginal y subdesarrollada como nosotros” señaló y remarcó que fue por eso que se le ocurrió hacer uno propio. Contó que en sus primeras ediciones el premio duró poco pero el reclamo de los artistas era que vuelva.

“Hoy el bambalinas es además de un medio para obtener el premio al mérito artístico, una herramienta de marketing que intenta consolidar una temporada”, explicó y aseguró que se logró: se dieron más de 60 funciones en el año. “El bambalinas es además como todo premio una caricia al alma”, remarcó.

Aseguró que servirá para atraer al público: ganar y estar ternado y que quienes no logren el galardón redoblarán esfuerzo, “entendámoslo que sin actores no hay función, pero sin público tampoco”.

Además Blotta aseguró que, mientras él sea presidente de ATACCH, la asociación trabajará por el éxito colectivo, por el éxito del  movimiento teatral chaqueño. “Sépanlo amigos míos, el éxito es contagioso, pero el fracaso también”, señaló.

Agradeció a los coreógrafos que mantuvieron  la asociación los últimos años, a los teatristas que hicieron el esfuerzo por ponerse al día, a Sala 88 que presto su casa, a Maia Blotta que se recorrió todas las salas y se puso el premio al hombro. A  las conductoras de la fiesta y a los jurados que trabajaron gratis. “Agradezco a los colegas que me hicieron ver cosas que yo no veía”, expresó y resaltó que la ATACCH cumplió 20 años “porque no discutimos estéticas ni ideologías, discutimos como hacíamos  para crecer”.