Desbaratan banda narco que traficaba droga en encomiendas con la imagen de mafalda

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El mismo kilo de cocaína que vale dos mil dólares en un país productor, se cotiza a 11 mil en un país de paso (como Argentina) y finalmente llega a venderse a 40 mil en su destino final, por ejemplo Europa. Sólo entendiendo ese enorme margen de ganancia se explica el nivel de ingenio que muestran los traficantes transnacionales para llevar la mercadería de un extremo al otro de la cadena comercial.

Los ejemplos coloridos sobran, pero hace apenas unos días la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detuvo a una pareja de colombianos y a un argentino por integrar una banda especialmente creativa: en junio, en plena pandemia de coronavirus, despacharon a Holanda desde Buenos Aires un plato decorativo con la figura de Mafalda hecha de pequeñas venecitas armadas con cocaína.

La encomienda fue detectada el 12 de junio en la terminal de cargas (TCA) del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La figura de la emblemática nena (esta vez con la camiseta argentina y una guitarra eléctrica colgada) parecía armada de venecitas, esas pequeñas piezas de colores que se usan para la decoración de paredes o mesas.

Pero cuando los agentes de la PSA rascaron un poco la superficie de la figura se descubrió que los 100 pequeños cuadraditos (de 15 x 15 milímetros y 3 de espesor) estaban hechos de un polvo blanco que dio reactivo positivo a clorhidrato de cocaína.

En total, según se le informó al juez en lo Penal Económico N° 8 Gustavo Meirovich y al fiscal Emilio Guerberoff, la encomienda tenía la nada despreciable cantidad de 314 gramos. El problema fue que el remitente tenía una identidad falsa, que hubo que rastrear.

Las piezas del rompecabezas comenzaron a encajar unos meses más tarde.

El 2 de septiembre las autoridades del Departament Of Homeland Security de Estados Unidos alertaron a la Aduana Argentina sobre un paquete con seis kilos y medio de una sustancia granulada marrón que resultó ser éxtasis de máxima pureza. La encomienda había sido interceptada en el aeropuerto de Miami luego de que entrara en los patrones de riesgo de mercadería sospechosa.

La droga habia salido de Holanda y su destino final era Buenos Aires. Lo que inmediatamente saltó fue que el destinatario de esa encomienda llena de droga (que estaba acondicionada en una caja donde viajaban guantes de box), era el mismo que figuraba en la encomienda de Mafalda, el célebre personaje de historietas de Quino.

Con la colaboración de la Aduana y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) se coordinó una entrega controlada con las autoridades estadounidenses. Se decidió dejar seguir camino a la encomienda (cuyo contenido fue reemplazado en Miami) para que llegase a la Argentina y detener a los narcos aquí.

El operativo a cargo de la PSA incluyó seguimientos y terminó con una pareja de colombianos y un argentino detenidos. Su centro de operaciones era un departamento sobre la Avenida Corrientes al 1300.

Además de lo curioso de las venecitas y la «Narco Mafalda», lo que este procedimiento confirmó fue que a veces las mismas organizaciones que exportan la cocaína producida en Sudamérica hacen una especie de trueque con sus pares de Europa, cuyo fuerte es la producción de drogas sintéticas.

Este caso fue exactamente así dado que el destino del plato decorativo de Mafalda era Holanda, el mismo país del que luego partió el éxtasis rumbo a Buenos Aires, con escala en Miami.

Pero hay un detalle más: un tercer envío bajo la lupa que fue detectado en el aeropuerto de Ezeiza el 14 de septiembre.

Se trataba de un par de zapatillas despachadas rumbo a Chile en cuyas suelas se encontró un kilo y medio de éxtasis. Ese paquete, que ahora también está en estudio, tenía el mismo domicilio de origen: una panadería del barrio de Villa Crespo.

Este tercer caso en su momento quedó en manos del juzgado en lo Penal Económico N° 3 y ahora la Procunar pide que se investigue en conjunto en el juzgado de Meirovich, dado que se trataría de la misma banda.

“Las redes delictivas que se dedican al narcotráfico funcionan con la misma lógica, los mismos mecanismos y las mismas complejidades logísticas que las empresas legales. Como investigadores o funcionarios del Poder Ejecutivo que estamos a cargo de pensar las políticas criminales, tenemos que entender esas prácticas para poder abordar el delito eficazmente”, le dijo a Clarín José Glinski, director nacional de la PSA.

En el negocio del narcotráfico, los márgenes de ganancias hacen que para muchos el riesgo valga la pena. Porque no sólo la cocaína multiplica su valor con cada kilómetro que recorre.

Según estimaciones de Naciones Unidas, una droga de diseño como el éxtasis -que no se suele fabricar en Sudamérica- llega a cotizarse en Argentina hasta un 700% más que en un país productor como Holanda.