Costa Rica permitió que una compañía de jugos arrojara las cáscaras en un bosque, este fue el resultado

DJHFJ9eW0AEC1O2

La ecología y el desarrollo sustentable son muy importantes en Costa Rica, siendo un país líder en ese aspecto mediante acciones que pueden parecer extrañas, como dejar que una empresa bote su basura en medio de un bosque.

Hace casi dos décadas, una compañía fabricante de jugo vertió cáscaras de naranja en un parque nacional en Costa Rica y los resultados fueron positivos e impresionantes siendo un ejemplo para el mundo.

Costa Rica es un país altamente comprometido con el cuidado el medioambiente y dispuesto a experimentar con nuevos métodos para preservar sus áreas protegidas incluyendo el utilizarlas de vertedero para desechos orgánicos.

En 1997 Del Oro, una compañía productora de jugos, llegó a un acuerdo con investigadores ecologistas donando un pedazo de tierra adyacente a una reserva natural, a cambio podían verter allí cáscaras de naranja y pulpa resultantes de sus procesos industriales.

En las décadas siguientes nadie prestó mucha atención a ese terreno de 3 hectáreas que recibió 12 mil toneladas métricas de desechos orgánicos biodegradables, eso hasta que expertos de la Universidad de Princeton decidieran saber cómo resultó el proyecto.

Los investigadores descubrieron que ese terreno se había convertido en unbosque impresionante, con una biomasa 176 % superior a su estado original lleno de árboles y plantas tan espesas que no era fácil moverse entre ellas.

Gracias a la idea de cubrir un terreno con cáscaras de naranja no solo se consiguió crear un hermoso bosque, sino que también anular la huella de carbono provocada por el proceso industrial de la producción de jugo.

Los expertos indican que en solo 6 meses las cáscaras se biodegradaron y sus nutrientes convirtieron a ese suelo en tierra impresionantemente fértil, incluso más que los terrenos que le rodean y son parte del Área de Conservación Guanacaste.

Al realizar el experimento que solo contemplaba el uso de cáscaras y pulpas de naranjas libres de pesticidas, los ecologistas jamás imaginaron un resultado tan positivo y que sirve como ejemplo para iniciativas similares en otras partes del mundo.

Fomentar la creación de paraísos verdes dando un uso positivo a lo que otros consideraban basura, el experimento con las cáscaras de naranja llevado a cabo en Costa Rica demuestra que los desechos orgánicos pueden convertirse en verdadero «oro» ecológico dando paso a beneficios ambientales y económicos.