Condenaron a una mujer que prostituía por internet a su hijo

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Un tribunal alemán condenó a doce años y medio y a doce años de prisión, respectivamente, a una mujer y a su compañero por abusar del hijo menor de ésta y prostituirlo en al menos 60 ocasiones durante más de dos años, entre 2015 y 2017, a través de la red oscura de internet.

La madre, de 48 años, y su compañero sentimental, de 39, que permanecerá detenido cautelarmente una vez cumplida la pena, habían confesado durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Friburgo (suroeste) haber abusado, violado y maltratado en repetidas ocasiones al menor, que ahora tiene 10 años.

Además, reconocieron haber vendido al menor a través de la red oscura de internet a otros hombres para abusos sexuales, entre ellos un español de 33 años, que fue condenado ayer a diez años de prisión y a pagar una indemnización de 18.000 euros al niño por daños físicos y morales.

El barcelonés, acusado de violación y abusos sexuales graves y para el que la Fiscalía había pedido una pena de doce años de prisión, confesó haber violado en repetidas ocasiones al menor entre septiembre de 2016 y agosto de 2017 y haber pagado por ello.

Otras cuatro personas, entre ellas un ciudadano suizo y un soldado del ejército alemán, fueron condenadas a penas de entre ocho y diez años de prisión y al pago de indemnizaciones de entre 12.500 y 14.000 euros.
Para algunos de ellos, el juez dictó una detención cautelar posterior al cumplimiento de la pena al existir peligro de reincidencia.

Otro hombre, que no había abusado del menor pero del que en el marco de la investigación se descubrió que había violado a su propia hija, fue condenado a siete años y tres meses de prisión.

Los abusos cometidos contra el menor fueron filmados e intercambiados posteriormente en foros en la red oscura.
Además de las violaciones, las imágenes muestran las vejaciones, maltratos e insultos de los que fue víctima el niño.

La Fiscalía había solicitado para la madre y el padrastro del menor penas de 14 años y medio y 13 años y medio, respectivamente.

El juicio puso en evidencia, además, las lagunas de las autoridades y los tribunales de familia, que no intercambiaron o restaron importancia a informaciones decisivas, como las sospechas de posible maltrato expresadas por la escuela a la que acudía el niño.

Las autoridades fracasaron asimismo al no vigilar al padrastro del niño, con antecedentes penales por pederastia, y pasar por alto que vivía bajo el mismo techo con un menor.