Buenos Aires: Alertan por el consumo de psicofármacos en jóvenes

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El Defensor del Pueblo Adjunto General a cargo del Observatorio de Adicciones y consumos Problemáticos advirtió sobre el consumo de psicofármacos en jóvenes.

15 de cada 100 personas utiliza psicofármacos, bajo tratamiento o por su cuenta, según los datos analizados por el Observatorio a partir de un estudio realizado por la Sedronar.

En el caso de los jóvenes 4 de cada 100 e menores de 18 y 7 de cada 100 si el rango se  toma hasta los 24 años.

La realidad parece delinearse con las características de la sociedad Huxleana de su “Mundo Feliz”. La solución para todos los males tiene forma de pastilla, y es tan  silenciosa como adictiva.

“Solo un porcentaje que apenas supera la mitad de los casos es recetado por un profesional de la psiquiatría. Lo receta el médico clínico, lo recomienda una amigo, lo convida un compañero son datos que surgen de ese informe. La solución mágica parecería tener forma de pastilla, y esto incluye a de buena parte de los jóvenes bonaerenses que no saben las consecuencias de su ingesta”, Manifestó Martello.

El creciente uso indebido de psicofármacos se enmarca en un preocupante “fenómeno de medicalización de la vida cotidiana”, que estimula la automedicación y multiplica el número de potenciales adictos. “La primer droga, después del tabaco y el alcohol, no es la marihuana sino el psicotrópico”, agergó Walter Martello, titular del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires.

Aunque la ley establece que los psicotrópicos deben venderse bajo receta, según los datos que recopila el informe “gran parte del consumo se resuelve sin prescripción y otra gran parte se da en el marco de una relación insuficiente con el profesional”. Es decir: aún en los casos donde hay un seguimiento por parte de un médico, “el criterio sobre cuándo y por qué medicar con psicotrópicos no parece estar formalmente instituido”.

Pareciera que la construcción artificial de experiencias, sensaciones y deseos hace tiempo han dejado de ser patrimonio de la imaginación y la literatura y ya hace un tiempo son parte de una realidad social que viven principalmente los jóvenes.