Bolivia: el gobierno de facto reta a Evo Morales a que vaya a morir en las protestas contra el aplazamiento electoral.

El ejecutivo de Áñez instó al expresidente a que regrese al país y participe en la primera línea de las marchas. Lo acusan de exponer a los manifestantes al coronavirus.
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El Gobierno de facto de Bolivia retó este lunes al expresidente Evo Morales a que regrese de Argentina para «arriesgar su vida» en las manifestaciones que está alentando contra el cambio de fecha de las próximas elecciones generales, previstas ahora para el 18 de octubre.

«Le pedimos al expresidente Morales que venga en primera línea a arriesgar su vida, como lo están haciendo estos ciudadanos a los que obliga a salir a las calles», dijo el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez.

Según el ejecutivo de Jeanine Áñez, el partido de Morales, Movimiento Al Socialismo (MAS), «está poniendo en riesgo la vida de los ciudadanos sacando a la gente a las calles a manifestarse» en plena pandemia de coronavirus.

«Está claro que la instrucciones vienen desde Argentina», insistió Núñez, apuntando directamente al líder de izquierda, que está asilado en el país.

En la misma línea se expresó el ministro de Gobierno de Bolivia, Arturo Murillo. «Dejen de mandar a la gente a morir sin ningún motivo. Llamarlos a movilizarse es llamarlos a morir», dijo, apostillando que «a los únicos que no va a matar (el coronavirus) es a los cobardes que se esconden detrás del Twitter», en otra alusión a Evo Morales.

Además, el gobierno de facto hizo pública una supuesta lista de miembros del MAS que habrían enfermado de coronavirus, entre ellos el candidato presidencial del MAS, Luis Arce. Según Murillo, la noticia no trascendió porque se trata de «un secreto de Estado».

Organizaciones sociales afines a Evo Morales anunciaron movilizaciones contra la decisión del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de retrasar las elecciones presidenciales y parlamentarias del 6 de septiembre al 18 de octubre bajo el argumento de que Bolivia enfrenta el pico de coronavirus.

Por otro lado, el procurador general del Estado, José María Cabrera, informó que Bolivia solicitó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que emita «una opinión consultiva» sobre la consideración de la reelección indefinida como un «derecho humano», un argumento que defendió durante los años de su gobierno Morales.

La actual crisis política en Bolivia estalló con las pasadas elecciones del 20 de octubre. La oposición denunció un fraude electoral por parte de Morales que vino a ser confirmado por la Organización de Estados Americanos (OEA) al detectar «irregularidades».

Morales dimitió y se exilió luego de que militares, la policía y los llamados comités civiles dieran un golpe de Estado en su contra. Entonces, Áñez se autoproclamó presidenta con el apoyo de esos sectores.

Los partidos acordaron repetir las elecciones el 3 de mayo pero tuvieron que ser aplazadas por el coronavirus. Ante la imposibilidad de fijar una nueva fecha, el Congreso -controlado por el MAS- señaló el 6 de septiembre, algo aceptado por el TSE y el resto de las fuerzas políticas.

Pero el gobierno de Áñez, quien se presenta como candidata sin chances de ganar, presionó y finalmente el TSE volvió a modificar la fecha de los comicios.